En realidad, todas las naranjas y mandarinas tienen la capacidad genética de producir semillas, ya que se desarrollan a partir de la polinización de sus flores.
Sin embargo, hay variedades que se cultivan específicamente para tener pocas o ninguna semilla, lo que conocemos comúnmente como frutas «sin semilla» o «seedless». La presencia de semillas en estas variedades puede deberse a varios factores:
- Polinización cruzada: Si una variedad de naranja o mandarina sin semilla se planta cerca de otra variedad que sí tiene semillas (ya sea otra naranja, mandarina o incluso otros cítricos compatibles), los insectos polinizadores, principalmente las abejas, pueden transferir el polen de una flor a otra. Esto puede resultar en la fecundación del óvulo y la formación de semillas en la fruta que normalmente no las tendría. Algunas variedades, como la mandarina Nadorcott, son autoincompatibles pero tienen alta compatibilidad de cruce con otras mandarinas, lo que facilita la polinización cruzada.
- Autopolinización (en menor medida): Algunas variedades de cítricos pueden autopolinizarse, es decir, el polen de la misma flor fertiliza el óvulo. Aunque esto es más común en variedades con semillas, en algunas ocasiones puede ocurrir en variedades consideradas sin semilla, resultando en un pequeño número de semillas.
- Mutaciones espontáneas: Aunque es raro, pueden ocurrir mutaciones genéticas en un árbol que normalmente produce frutas sin semilla, lo que podría llevar a la producción de algunas semillas.
- Condiciones ambientales: En algunos casos, factores ambientales durante la floración y el desarrollo del fruto podrían influir en la formación de semillas.
Por lo tanto, la presencia de semillas en naranjas y mandarinas que generalmente se consideran sin semilla no significa necesariamente que haya algo «mal» con la fruta, sino que probablemente ha ocurrido una polinización no deseada.


