El vino de hielo se elabora mediante un proceso meticuloso que aprovecha las bajas temperaturas invernales para obtener uvas congeladas y concentradas en azúcares. Aquí tienes los pasos clave:
- Cosecha tardía: Las uvas se dejan en la vid después de la temporada de cosecha normal. Esto permite que maduren aún más y desarrollen niveles más altos de azúcares y sabores.
- Espera del frío: Las uvas permanecen en la vid hasta que la temperatura desciende a aproximadamente -8°C (17.6°F). En este punto, están completamente congeladas.
- Cosecha manual: Las uvas congeladas se cosechan a mano, con cuidado para evitar dañarlas. Este proceso suele realizarse de noche o al amanecer para mantener las uvas frías.
- Prensado: Las uvas congeladas se prensan inmediatamente después de la cosecha. Debido a la congelación, el jugo resultante es muy concentrado en azúcares y sabores.
- Fermentación: El jugo se fermenta lentamente a temperaturas frías durante varios meses. La fermentación se detiene antes de que todo el azúcar se convierta en alcohol, lo que mantiene la dulzura característica del icewine.
- Envejecimiento: El vino de hielo se envejece en barricas de roble o acero inoxidable durante al menos un año para desarrollar su complejidad y equilibrio.
- Embotellado: Finalmente, se embotella y se etiqueta como icewine. Es importante destacar que el auténtico icewine se produce a partir de viñedos congelados de forma natural, sin congelación artificial.
¡El resultado es un vino dulce, lujoso y perfecto para acompañar postres o quesos!


